Vengo de encontrar la página
igualdad, que habla de leyes que, en principio, intentan hacer de la igualdad hombre-mujer, algo más que algo deseable, algo diferente a una utopía, algo verdaderamente real.
Sin embargo, con todo, me parece que estas leyes están hechas como un cuchillo de doble filo... que corta por donde se quiere, y por donde no.
Por ejemplo, una de las medidas que me parece más discriminatoria, tanto para las mujeres, como para los hombres, es la siguiente:
- Reserva del 40% de las plazas para mujeres en cursos de formación.
Si bien lo pensamos, esto podría hacer que alguien que tiene que reservar ese 40% de plazas, redujera totalmente la cantidad de mujeres a ese 40%, haciendo una reserva
de facto del 60% para los hombres, estén estes en cursos de formación o no.
Por otra parte, en una situación en la que, sin obrar discriminación de ningún tipo, tuviésemos un 38% de mujeres que superen una convocatoria de empleo público, estando todas ellas en cursos de formación, y habiendo un 62% de hombres, que, por valía personal hayan superado ese misma convocatoria, un 2% de ellos habrían de quedarse fuera por la obligacion
de iure de contar con el 40% reservado para mujeres en cursos de formación (habida cuenta que el 2% restante de las mujeres que entran adicionalmente, están en cursos de formación).
En resumen: la medida puede resultar discriminatoria, sea para hombres, sea para mujeres, porque permite medidas de discriminación hacia ambos sexos, igualmente perniciosas.
Después, otra medida curiosa (a mi ver) es la siguiente:
No discriminación:- Las conductas discriminatorias producirán, además de la nulidad de las actuaciones que puedan producir, pasando por la obligación de indemnizar a la mujer discriminada, hasta la imposición, en su caso, de sanciones disuasorias.
Esto abre la posibilidad de que la discriminación o de que una conducta discriminatoria hacia un hombre no sea motivo de indemnización, salvo que esté regulado este caso por otra ley más general.
Aparte, aunque sea una medida que pretende, en lo posible, ayudar a la víctima, se reduce, muchas veces, al pago de indemnizaciones y sanciones, dejando como secundario lo realmente principal: la atención integral a la víctima de la discriminación, además de en lo material, en lo psicológico y en lo social.
Como vemos, la igualdad, no es sólo cosa de leyes, y, de hecho, las leyes, de cumplirse a rajatabla, seguramente conllevarían verdaderos sesgos, que llevarían aparejadas importantes desigualdades.
Por ello, pienso que ya es hora de que, en las empresas, en la administración, y en la vida en general, se valore a la gente por su valía real, en vez de por su identidad sexual (sea esta cual sea), y, en vez de poner cuotas de "discriminación positiva", que no son más que otro tipo de discriminación y que (en opinión de un humilde servidor) constituyen otro tipo de desigualdad.
Por ello, en vez de hacer leyes "para la mujer", ¿por qué no hacer leyes generales a favor de la igualdad, contra la violencia, y huimos de la hipocresía de "reservar plazas" como quien regala un caramelo para "contentar" a un sector de la población?.
Forza4.