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miércoles, julio 22, 2009

Creatividad, inteligencia y diversidad

Siempre se ha valorado la inteligencia. Aún hoy, sigue siendo mirado con lupa el tan traído tema de la inteligencia.

Sin embargo, hay un problema muy hondo en nuestros sistemas educativos, que heredamos de una concepción decimonónica: el de la (a veces, incluso interesada) disgregación de cuerpo y mente.

También podemos verlo desde la óptica de la falta de integración en nuestros sistemas educativos del binomio mente-cuerpo, que, lejos de ser dos cosas separadas, tienen una interrelación tan estrecha, que no se puede hablar de una cosa sin hablar de la otra.


En el siguiente video se habla de ello, pienso que sería muy importante verlo,y darse cuenta de que podemos cambiar el mundo con cosas sencillas y potentes que integren ambas cosas: la mente y el cuerpo.

Espero que sea el video de vuestro agrado:

sábado, febrero 28, 2009

Impedimentos a la creación de valor real (I): tipos de valor

"Somos unha potenzia" (-"Somos una potencia"- ) rezaba el nombre de un conocido programa de la televisión gallega. Y es eso, precisamente, uno de los puntales de todas las crisis, y, en especial de esta que nos ha tocado vivir.

Con todo, aunque se note sobremanera la mano de los que detentan el poder económico a nivel mundial, en toda crisis hay un componente psicológico intrínseco que, más allá de ser una simple nimiedad, se encuentra en los cimientos de todos los problemas económicos, sociales y políticos de gran parte de la historia.

El asunto es el siguiente:

En primer lugar, tenemos el valor real de las cosas.
Este viene de su verdadera abundancia o escasez, de la facilidad de acceso a la materia prima, del rendimiento de la materia prima en el producto elaborado a través de ella; o, si es algo intelectual, de la utilidad integrada y conjunta de todas las ideas surgidas a partir de una misma. Este, entonces, sería el valor "real" de una cosa.

Luego, está el valor "de mercado" de una cosa.
Este es, en esencia, y en realidad, un "valor inventado". Sencillamente, cuando se quiere dar a ver un valor, se fabrica basado, literalmente, en una suposición que se eleva (generalmente, a través de los medios de masas) a categoría de "verdad irrefutable".

Por ejemplo, en el caso de la burbuja inmobiliaria, esta "verdad irrefutable" era la que decía que "el valor de lo inmobiliario nunca baja" o, más bien "solares, casas y demás inmuebles siempre se revalorizan".

Esto, siendo en sí una falacia (nunca encontramos nada que se pueda elevar indefinidamente, y menos en valor), escondía otra verdad, que los 'grandes' sabían, y defendían de su difusión a capa y espada, y era que, según ellos ya sabía, la vivienda desde hace muchos años ha estado constantemente sobrevalorada, y eso, a medio o largo plazo, si no se van produciendo ajustes poco a poco, llevan, ni más ni menos, que a una crisis como la que estamos sufriendo.

Pero, como en toda crisis que se precie, los que manejaban el cotarro necesitaban que, así como privatizaban los beneficios (cuando no debería ser del todo así), socializar las pérdidas , en resumen: "Si gano, gano yo; si pierdo, perdéis todos". Y eso fué más fácil que calentar un hierro pintado de negro expuesto al sol: sencillamente, se animó con condiciones extrañamente ventajosas a todo el mundo a sacar créditos. Te daban crédito sólo por identificarte, incluso aunque estuviesen casi seguros de que no les podrías pagar.

Todo ello, era una estrategia para que la gente que aún se había quedado con aquello de que "nunca bajaba", se metiese a un piso con la mirada puesta en venderlo mucho más caro, y obtener grandes beneficios. Seguro que más de uno pensó en duplicar o triplicar el capital en poco tiempo, sin ni siquiera ver lo que se avecinaba cuando ya muchos lo avisaban, cegados por la promesa de reirnos de incautos multiplicando el precio de lo que, de por si, era ya caro.

Entonces, respondiendo al título de este artículo, el primer impedimento a la creación de valor real, es la propia estructura del valor que se crea, ya que, finalmente, se crean valores "psicológicos" muy alejados del valor real de las cosas, lo que genera, finalmente, una crisis económica basada en el valor.