miércoles, febrero 04, 2009

El dilema del funcionamiento mental

Es curioso darse cuenta de lo que piensan los demás de ti por medio de una red social. Más curioso, es que coincida con lo que piensas de ti mismo, pero, a veces, esto también es muy duro.

Y es duro darte cuenta de que, por veces, te das cuenta de que tienes mucho en común, en comportamiento y características con las que asignaban (tal vez, a veces, erróneamente) con ciertos genios de la humanidad: Se supone que soy maniático e irresponsable (los genios, según dicen, no se suelen caracterizar por su regularidad o un sentido de la responsabilidad fuera de toda duda). Pero, aún compartiendo mucho de ello, tú, no eres, ni mucho menos un genio.

Y no lo eres, porque no has hecho un gran descubrimiento en los años que llevas en la vida, porque no has desarrollado una vacuna contra el sida, y porque tampoco has desarrollado la ley de la relatividad (aunque el hecho de que el señor trabajase en la Oficina de patentes, dá mucho que pensar, aunque se le quite hierro en un episodio de cierta serie de animación).

La cuestión es que, con todo, también uno se dá cuenta de que, aunque sea justo reconocer cierta creatividad en los desarrollos de hoy en día, y mucho trabajo, la creatividad real, la ilimitada, esa que realmente puede ser transformadora, se encuentra, aunque con cierta salud, con bastante mala prensa interesada. Lo más curioso, es que, con todo, como en todo, la creatividad va por momentos, y no es un todo contínuo; me explico:

La creatividad, aunque se pueda cultivar e intentar hacerla crecer, no es algo ni permanente ni contínuo, por el mero hecho de que la creatividad, por mucho que nos quieran hacer creer, no se basa en la concentración sino, según deduzco de lo que dice Eduard Punset en este artículo, de todo lo contrario, lo que se ha dado en llamar en muchos sitios, dispersión mental.

Y, como dice en este otro blog , copiando y pegando el texto del artículo de Punset (y poniendo el link correspondiente a ese artículo), está muy relacionada la creatividad con el hecho de ser distraído -o despistado, que dirían algunos-.

La pena es que esa aplicación que preguntaba a la gente si sus amigos son responsables, irresponsables, maniáticos o no, o si les gusta hacer ciertas cosas de una manera específica o de otra (pregunta que aún no he respondido por nadie, puesto que a cada quien le puede gustar hacer las cosas de una manera u otra según el momento o la situación), no pregunte también si son o no despistados o distraídos, porque, a mi ver, respondería perfectamente a mi forma de ser y vivir.

Por otra parte, agradezco profundamente a las personas que han respondido esas preguntas sobre mi la gran sinceridad que han puesto en juego al responderlas y enviarme la respuesta.

2 comentarios:

Aniña dijo...

no he recibido preguntas pero me encataria respondertelas...
el texto muy curioso
un besito

keltxe dijo...

aunque es cierto que eres muy despistado, puedo decir sin lugar a duda que eres una muy buena persona!